El Shabat, un regalo del Eterno.

En el Talmud está escrito: “El Santo, Bendito sea, le dijo a Moisés: ‘Tengo un regalo muy bueno en mi cuarto de tesoros” su nombre es Shabat, “quiero entregárselo a Israel” (Shabat 10b).

Di-s proporcionó al día de Shabat santidad y bendiciones después de la creación de los cielos y de la tierra, tal como se señala en la Torá: “Di-s bendijo al séptimo día y lo santificó, pues en él descansó de toda Su actividad que Di-s había creado para hacer” (Génesis 2:3).

Por medio del cumplimiento de Shabat demostramos nuestra fe en el Eterno, quien creó los cielos y la tierra. De la misma forma que Di-s creó el universo durante los seis días de la creación y descansó al séptimo día, así nosotros también debemos descansar de nuestras actividades en el séptimo día. Así lo expresa la Torá: “Los hijos de Israel guardarán el Shabat, para hacer del Shabat por todas sus generaciones un pacto eterno. Es un signo entre Yo y los hijos de Israel de que en seis días el Eterno hizo los cielos y la tierra, y en el séptimo día descansó e hizo un respiro” (Éxodo 31:16-17).

Por otra parte, el Shabat también es una recordación de la salida de Egipto, como se señala en el versículo: “Recordarás que fuiste esclavo en la tierra de Egipto y el Eterno, tu Di-s, te sacó de allí con mano fuerte y brazo extendido; por tanto, el Eterno, tu Di-s, te ha ordenado cumplir el día de Shabat” (Deuteronomio 5:15). Al salir de Egipto dejamos de ser un pueblo de esclavos y nos convertimos en un pueblo de hombres libres, en el pueblo del Eterno.

La salida de Egipto constituye un principio fundamental de nuestra fe en Di-s. Por medio de nuestro descanso en Shabat expresamos la libertad adquirida al salir de Egipto, así como la fe y el apego a Di-s, quien nos sacó de la esclavitud a la libertad y nos entregó Su Torá.

SANTIDAD Y REPOSO

El Shabat no constituye únicamente un día de descanso físico, sino que también posee una naturaleza excelsa y elevada y nosotros lo designamos para la elevación espiritual. Esta idea se expresa en la oración de Minjá de Shabat:

“Has otorgado a Tu pueblo un día de reposo y de santidad. Abraham se regocijará, Isaac prorrumpirá en cánticos, y Jacob y sus hijos se reposarán en él. Un reposo de amor y de dádiva; un reposo de verdad y de fe; un reposo de paz, tranquilidad, quietud y de seguridad; un reposo perfecto que Tú deseas. Tus hijos reconocerán y sabrán que de Ti proviene su reposo, y por su reposo santificarán Tu nombre.”

El día de Shabat posee la capacidad para arrancarnos de lo cotidiano de los días de la semana y brindarnos la posibilidad de elevarnos por encima de la atmósfera mundana de los seis días de actividad y sentir la espiritualidad del día que todo él es “descanso y reposo para la vida eterna”. También nos brinda la capacidad para trasladar los valores espirituales y el gusto especial de las oraciones de Shabat y de sus comidas a los demás días de la semana. Mediante ello el Shabat se convierte en un día del cual los demás días, tanto anteriores como posteriores, extraen elevación espiritual y santidad.

(Extraído de Las puertas de la Ley – páginas 181 & 182)

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Publicado el 29 octubre, 2011 en Shabat y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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